Acera del Correo

Esta entrada va a ser en cierta manera una ampliación de la anterior, pues la fusión temporal de hoy tiene lugar en la vía que apareció ayer ,y que nombré como Amós de Escalante. Se me olvidó mencionar que esta denominación no fue dada hasta 1907 como homenaje al ilustre montañés; anteriormente la calle recibía el nombre de Acera del Correo, pues en este lugar se encontraba una sucursal del servicio postal.

Veamos la fusión de hoy:

Unión de Alameda 1ª y Acera del Correo, 2012/circa 1900

Unión de Alameda Primera con Acera del Correo, 2012/circa 1920

En la fusión de ayer al final de la manzana de edificios se levantaba un bloque de ladrillo con una altura y fealdad desmesurada en comparación con sus vecinos. Pues bien, antes de que este edificio se construyera aproximadamente en 1960, el espacio estaba  ocupado por los dos inmuebles que tenéis en la imagen.

Merece la pena también apreciar el tamaño de la acera de entonces, más ancha que la actual, pues en aquel momento se le daba mayor  protagonismo a los peatones que a los coches, nada que ver con lo que ocurre en nuestros días.

Echemos un vistazo a cómo era este tramo de la ciudad 100 años atrás.

Acera del Correo (izda.) y Calle de Becedo (dcha.), 1898

Acera del Correo (izda.) y Calle de Becedo (dcha.), 1898

Acera del Correo y Alameda Primera, 1925

Acera del Correo y Alameda Primera, 1925

Alameda Primera Y Acera del Correo, circa 1935

Alameda Primera Y Acera del Correo, circa 1935

Resultaría difícil reconocer dónde se sitúan las fotos si no fuera por las indicaciones, sobre todo en la primera instantánea, con ese edificio en la zona central, rematado en su alto con un “sombrero”.

El edificio que encontramos a mano derecha en la última foto corresponde con la Casa del Conde Isla en el momento de su demolición, posiblemente para liberar el espacio necesario que permitiera dar comienzo a las obras del Pasaje de Peña, aunque esto son suposiciones mías.

A pesar de haber desaparecido esta vivienda, aún conservamos en la onomástica santanderina el nombre de Fernández de Isla, calle que parte desde la Plaza del Reenganche (que lleva hoy el nombre de un monarca apasionado a la caza de elefantes, osos y demás bestias), y llega hasta la parte superior del Pasaje de peña, en la parte trasera del edificio derribado antes mencionado.

Antes de despedirme, aquí os dejo un trabajo que he encontrado y que habla sobre el desarrollo urbano de Santander desde 1950.

Eso ha sido todo por hoy.

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